Mundo ficciónIniciar sesiónGian no responde, él está demasiado ocupado conmigo como para contestarle a su asistente. Mi cabeza descansa en su hombro derecho y mi respiración es rápida, los últimos vestigios de mi orgasmo aún me invaden, igual que Gian; su cuerpo se estrella contra el mío una vez después de otra. Seguramente Julissa puede oír el crujir del escritorio, debería poder oírlo.
—¿Excelencia? —vuelve a insistir, igual que Fanny en su momento.
Gian se corre gruñendo a través de los dientes fuert







