CAPÍTULO 9 - La reclamación prohibida de Papí. Parte 2
Primera noche de conquista
Punto de vista de Valentín
En el instante en que Izel entró en mi mansión, el ambiente cambió. Mi territorio. Mis reglas. Mi princesita, aún sonrojada por el orgasmo que le había provocado en la oficina, se aferraba a una patética bolsa de lona como si pudiera protegerla de lo que se avecinaba.
«Bienvenida a casa, Izel», dije en voz baja mientras cerraba las pesadas puertas de roble tras nosotros. Dos criadas desaparecieron discretamente al oír mi gesto. «Desnúdate»