44. Resucitando entre los muertos
—¡Apresúrense! ¡Reanínmelo! ¡Lo perdemos!
Es lo que escucha lejanamente, como si estuviera demasiado lejos y no tuviera la oportunidad de unir la mente con el entendimiento, pero era consciente de todas esas voces a su alrededor. El alrededor lo veía negro, como si no entendiera en realidad de lo que pasaba. Una experiencia indescriptible, tal cual volase en un espacio vacío.
—¡Otra descarga! ¡Rápido! —ordena otra voz—. ¡Perdemos al presidente! ¡Otra reanimación!
—Pulso debajo de lo requerido