Mundo ficciónIniciar sesiónLía se reía a carcajadas.
—Señor Ontiveros, ¿Cómo haces ese desastre? A mi hombre no le gusta el desorden —expresó coqueta.
—Pues no me interesa, su hombre va a tener que aprender, porque a mí, mujer le gusta el desorden y yo la complazco en todo lo que ella quiera, ella es mi reina y yo su fiel lacayo.
La tomó por la mejilla y besó sus labios con ternura, mientras la jovencita abría su boca para recibir su lengua cálida, hú







