Mundo ficciónIniciar sesiónAnaís estaba nerviosa, temiendo no gustarle a Diego, estrujaba una mano con otra, tragó grueso, y le avisó de su presencia llamándolo, cuando él se giró, lo vio casi babeando por ella, y una creciente emoción empezó a sentir en su pecho, aunque esta fue mayor, cuando sin importar la gente que los rodeaba, se arrodilló haciendo un gesto con la mano, y extendiéndola hacia ella.
—¡Wow! Eres el ángel m







