En Rusia, Dante Ferreti salía de la mansión Romanov, en el pecho sintió algo parecido a una angustia, el mafioso que siempre era frío no sabía de eso, pero estaba seguro de haber sentido que algo malo pasaba
Dante sabía que Carolina Vitali no quería hablar con él, que después del malentendido de Japón, ella lo había catalogado como un hombre mujeriego que solo la había usado para su placer, pero si había alguien en el mundo que podía provocarle ese sentimiento de angustia era solamente ella
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