En Grecia, la mansión Ferreti se encontraba marchando a como un reloj, cómo siempre, el bebé Alessandro, era arrullado por su padre en la mecedora que se encontraba en su habitación, el cierto estaba adornado con juguetes y cuadros coloridos, Carolina ya se había ido a la cama, el embarazo la hacía dormir demasiado
— Dante le leía un libro que hablaba de los polos a Alessandrito, el niño escuchaba atentamente, hasta que por fin se quedó dormido, entonces fue que el mafioso pudo bajar al despach