Afuera de la habitación de Evelyn, los poderosos hombres todavía seguían discutiendo la posibilidad de dejar vivir a Santiago, los negocios, la amistad y el haberlo visto crecer, era difícil dejar de lado, pero también debían considerar si seguiría siendo un peligro para Evelyn
— Princesa, tu padre, el señor Ferreti, está allá afuera, sé que quiere verte, así que saldré un momento para que él pueda venir a hablarte — el mafioso ruso, besó los nudillos de las manos de su amada mafiosa y salió en