Dios.... déjalo nacer
En la cafetería la madre de Santiago y la bella Angeline, seguían angustiadas, seguían llorando sin consuelo, ninguna de las dos quería perder al mafioso Italiano
— Entonces, cuéntame, Angeline, ¿estás embarazada de mi Santiago? — Kenya le dedicó una sonrisa a la bella joven
— Así es señora Vitali, estos últimos meses lo he pasado al lado de Santiago, sé que no estaba bien, le he fallado a papá y a mi madre, ésto no es lo que me inculcaron, pero yo e amado a Santiago desde que recuerdo, mi cora