El timbre de la villa se escuchó, Donovan fue a abrir, dos hombres estaban parados afuera con unas máquinas en sus manos
Señor Heineken, aquí le traemos su encargo
Pasen y dejenlo sobre la mesa. - respondió el frío mafioso
Los dos mal encarados hombres obedecieron y salieron de inmediato
¿Se le ofrece algo más señor Heineken?
No, no se me ofrece nada, ya pueden irse
Carolina de inmediato identificó las dos máquinas que habían traído, era para contar billetes, las había aprendido a manejar desd