CAPITULO 82
Ante semejante acusación de ese desgraciado de Nicolay, entonces yo intervine

—¡Eso es mentira!, ¡no le crean nada de lo que dice! Lo que le pasa es que está ardido porque se le insinuó a mi padre y Él lo despreció, yo fui testigo de su discusión, estaba despierta desde que regresamos de la fiesta, porque yo no tome nada de trago, no puedo hacerlo, estaba lúcida

Me le puse frente a frente y le espeté muy enojada

—¡Eres un mentiroso!, queriendo dañar la relación de amistad de ambas familias, mi p
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