CAPITULO 3
Viendo una película adobada por los gritos y gemidos, me dormí con la televisión prendida, cuando amaneció el sol me despertó, porque la señorita se olvidó de cerrar las cortinas, qué m****a me ardieron los ojos cuando los abrí.

Me extraño el silencio, casi siempre se escuchaba las voces de mi nana, de los guardias o el jardinero o las empleadas que limpiaban la casa, nada de nada, silencio absoluto, vi la hora ya eran las 8 am.

Me levanté con toda la pereza del mundo, estirándome como si fuera
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