Ya estaba harta de escuchar a Sabrina, la jefa de mercadeo que fastidio, pero el deber es deber, no sabía ya a qué hora largarme, mientras mi papá estaba en sus sesiones sexuales con esa Sor Purísima.
Al terminar ya era hora de almorzar, me dirigí a la oficina de mi papá, toque la puerta y no me contesto nadie, la asistente me comunico que mi papá dejo un recado que lo alcance en el restaurante italiano donde íbamos siempre, pues, su comida es exquisita, me imaginé que estaba con la susodicha Z