Mi corazón me dolió al verlo allí tirado en la calle, Mijaíl y yo nos acercamos para verlo y ayudarlo, estaba con sus ojos abiertos, no se movía, no había sangre derramada, pero si una pequeña herida en su cabeza, quizá por el duro golpe que le dio el auto, solo escuché que llamaban a una ambulancia, Danko fijo su mirada en mí con lágrimas en sus ojos y otras mojando su mejilla, entonces le hable con dulzura.
—Mi amor, ya viene la ambulancia, por favor, no trates de moverte
Mijaíl también le p