Y llegó el gran día, al amanecer todos se levantaron muy alegres, Alessandro estaba bien agarrado de la almohada durmiendo todavía, en las otras habitaciones se escuchaban los movimientos de sus integrantes, voces conjuntas, pasos acelerados en el pasillo, mi papá hablaba exasperado, a la pobre Serena la expulsaba de su habitación haciéndome reír de lo que le decía.
—Mi amor, por favor, debes irte de aquí, el novio no puede ver a la novia antes de la boda
Y ella, en cambio, reclamaba de lo que