CAPÍTULO 44. CARLOS
Esperé que terminara de comer y le invite a salir a la pequeña terraza, aceptó sin problema.
—Yo quiero mucho a Ana, no soportaría que le pasara algo, —le dije.
—Sé perfectamente el vínculo que hay entre ustedes, aunque no he estado presente, siempre estoy pendiente de ella.
—Entiendo, debe ser lindo tener un hermano que te apoye.
—¿No tienes hermanos?
—No, soy hija única.
—No es tan bueno, mas si tienes una hermana como Ana, de verdad puede llegar a ser un dolor de cabeza.
—Puede ser, pero ten