Un "pero" en alguna parte.
Sintió las mariposas revolotear en su estómago ante esta revelación, lo que la llevó a pensar que podía tener una inclinación por los hombres con autoridad. Aunque, honestamente, no había otros hombres en su vida. Solo tenía ojos para su jefe y eso… la asustó un poco.
—¿Algo va mal? —preguntó su jefe, arqueando una ceja.
—No, señor. Todo está bien —replicó, mirando la agenda portátil.
El silencio creció entre ellos y lo tomó como un momento de reflexión interna. Sabía que su jefe no pararía