Capítulo 26: ¡La serpiente esta viva!
Mientras tanto, en la mansión, Daisy no podía dormir. Llevaba horas dando vueltas en la cama, reviviendo cada palabra de Cassian como si fueran cuchillas: “Estás aquí para seducir a Alexander. Ese es tu trabajo. No para coquetear conmigo”.
Cansada de no poder quitárselo de la cabeza, se levantó. Miró por la ventana hacia la piscina iluminada y pensó un segundo. Luego tomó una decisión.
Abrió el armario y encontró una bata suave que Cassian le había comprado