CAPITULO 24
Abigail se quedó atónita, no solo porque este hombre estaba delante de ella, con su sonrisa encantadora, su uniforme militar, si no porque tenía miedo de ser delata por el.
— Coronel, es un placer conocerlo — Ella fingió de inmediato, era claro que tenía que hacerlo, no caer en su juego era primordial en este momento.
Adam entendío que ella no quería que nadie supiera que estaba espiando a los lobos, lo que causó una especie de sonrisa en su rostro.
— El placer es mío — sonríe Adam