Roger y yo cenamos mientras platicábamos de nosotros, aunque debo decir que era yo quien quería conocer todo bien, ya que por lo visto él sabe mucho sobre mí, ¿cuál es tu color favorito?
—no te voy a responder esa pregunta —¿por qué?
—Me parece muy aburrido que yo te diga todo lo que me gusta, creo que es mejor que tú lo vayas descubriendo poco a poco —¡eso es trampa porque tú sabes muchas cosas de mí! —obvio, princesa porque yo nunca te perdí el rastro, es más estudiábamos en el mismo colegio.