No podía estar más en esta habitación, así que me fui al jardín y allí me senté a llorar.
—seguí a Adriano, porque ese hombre necesitaba un amigo en estos momentos, lo vi sosteniendo su cabeza con sus manos, me acerqué y coloqué mi mano en su hombro. Todo estará bien, entiendo que te sientas mal, no es fácil ver a tu esposa calmarse en los brazos de otro hombre. Pero entiende que esto va mucho más allá, ella se siente segura con él porque son mafiosos y sabe bien que nada le va a suceder, pero