Todo se terminó y Royer no volvió a aparecer por la sala, pero igual modo me llevaría mi novia, porque no quiero dejarla aquí, nosotros nos retiramos gracias, por todo fue una excelente velada.
—Gracias a ti Sergio, por hacer tan feliz a mi hija, quiero que se sientan bienvenidos a mi casa las veces que quieran
—nos vemos Keelan, nos vamos hermosa, tomé la mano de mi mujer —nos vemos mañana, familia, los amo.
—Adiós princesa, cuídate mucho.
—¿para dónde me llevas?
—a mi casa, porque no pretendo