Llegamos al castillo más felices que nunca, al entrar comenzó a sonar la canción de Carín León, así que tomé a mi esposa y la llevé al centro de la pista para bailar mientras se reproducía un video con nuestras fotos.
—mi amor, esto es hermoso, amo esa canción —por eso decidí que sería nuestro vals— ¡te amo Sergio! Grité a todo pulmón mientras mis lágrimas caían.
—yo te amo mucho más, esposa mía.
—Sergio tiene unos detalles con mi hija que dejan a cualquiera sin aliento, puedo decir sin temor a