Han pasado dos días desde la boda de mi cuñada y creo que es el momento oportuno para pedir la mano de mi novia Esmeralda, sé que ella merece algo mucho más especial, pero no tengo mucho tiempo, sin contar que no estoy en mi país.
—Buenos días, Fernando, ¿cómo amaneces?
—Buenos días, señor Keelan, necesito hablar con usted —vamos al despacho.
—estoy interesado en su hija y eso va más allá de un simple noviazgo, mis intenciones al venir aquí es formalizar nuestra relación, pero estoy a punto de