Familiares de la señorita Salvatore, por favor pasar a la habitación 501.
—cuando escuché esas palabras me quedé paralizado, no quería levantarme, no sabía o no quería enfrentar a mi esposa, ¿qué le podía decir? Si ni yo mismo sé cómo consolarme, pasé las manos por mi cabello para despeinarlo, luego tomé valor y me levanté. Lo que más me sorprendió es que mi suegra y mis cuñadas no hayan corrido, sino que estaban esperando mi reacción, sé que mueren de ganas por verla, pero están respetando nue