Hoy había sido el mejor día de mi vida, pero la emoción se fue cuando el idiota de Royer abrió la boca, aún no lograba calmarme, había hecho de todo, empecé por hacer un poco de ejercicio, luego me duché y caminé por la habitación. Pero no lograba sacar mi ira. Solo pensar que ese idiota está durmiendo bajo el mismo techo de Diamante me temía furioso, ¿cómo se le ocurre insultar a una mujer de esa manera? Tiene que ser muy idiota para gritarle a la hija del témpano de hielo en su propia casa, l