La palabra que describía cómo me sentía era arrepentida, me quedé dormida en la cama de Fernando de tanto llorar, luego decidí que tenía que recoger la poca dignidad que me quedaba, así que tomé las maletas y salí de allí. Pero como no quería tener nada que me recordara a él, las tiré en el primer basurero que encontré, luego decidí volver a casa porque no quería estar en este lugar.
—señor, vamos camino al aeropuerto, la señorita quiere volver a Italia —está bien, aquí los espero.
—¿Qué te dij