Dejé a Jack en el auto con el chofer, mientras escuchaba que fuera de la escuela una mujer gritaba con fuerza.
—¡Edward! ¡Edward ella no es tu hija!
La piel de mi cuerpo se erizó.
No pude observar bien a la mujer, ya que se zarandeaba y agitaba, los guardias la sujetaban. Pero tampoco es que hubiese duda de que ella era Josephine.
Edward estaba alterado el resto del camino en cuanto recibimos la llamada, no estábamos lejos, a un par de minutos, pero esos minutos eran cruciales, cualquier cosa p