Estuve dando vueltas por la cama casi toda la noche.
Todo había sido tan rápido, y tan bien que me sentía agradecida con todo, hasta con el despertador. Aunque estaba un poquito frustrada, eso pasaba a segundo término, amo a mi hijo, pero mira que frustrarme un polvo con su padre eso si no.
Me levanté de la cama apenas escuché ruidos en la salita.
Al abrir la puerta vi papeles, bolsas y cajas desperdigadas por toda la sala, a mi hijo descubriendo todos los juguetes que Edward le había comprado,