Capítulo 74.
Varios días después.
Alejandra está en medio del bosque con un arco lista para destruir la vida de cualquier pequeña presa.
La imagen de un conejo llega a su cabeza.
— Malditos desgraciados, fingen ser inocentes pero son bastantes sigilosos.
— ¿Cómo? ¿De qué hablas?— Pregunta Lucien sin comprender, quién la estaba acompañando en esa pequeña casa.
— Nada— dice ella en medio de susurros— solo siento que los conejos, esas pequeñas criaturas, fingen ser amables, indefensas, pero son ágiles, malvado