Es un chisme común a estas alturas. No es una exageración si piensas en lo rápido que Enzo se apoderó de Amarillis.
—No lo hizo por eso—.
—Lo sé. La gente común no lo sabe. —Me quitó el jabón para lavarse la frente y cerró los ojos cuando empecé a aplicarle champú en el cuero cabelludo—. Joder, Savage.
—¿Es eso una invitación?—
Ella se rió. —No.—
—Maldición.—
Me dio un manotazo en el brazo y me acerqué para que mi erección, cubierta por la ropa, quedara contra su trasero. Bajé los labios hasta