Era prácticamente inmortal, así que podía sacrificar una o dos décadas para evitar que más hombres se volvieran rebeldes. Nadie merecía estar en la posición en la que se encontraba Sydney cuando la encontré.
El resultado final valdría la pena.
Me lavé el pelo. El acondicionador con ligero aroma que le había comprado a Jake ya no estaba en la ducha; lo había reemplazado por uno nuevo. Lo olí y me pareció agradablemente sin aroma.
Enzo habría estado detrás de eso.
Abrí la botella, pero antes de p