Mi mirada se dirigió a Clay, que me miraba con algo que parecía un poco de aprobación.
Por favor, mantén alejadas a las personas que amamos. Díganselo, pero no dejen que interfieran. Encontraré una salida. Parece que a Enzo no le caigo bien. Haré que me quiera menos.
Gruñó. «No puedo dejarte ahí sin hacer nada, Amarillis. Podría matarte».
—Mejor yo que el resto de nuestra familia—.
Se quedó en silencio por un minuto.
Un minuto largo.
—Me cambiaría por ti en un instante—, dijo con dolor en su vo