Capítulo 40. ¡He encontrado a nuestros hijos!
Andy se dejó abrazar, no podía aguantar la emoción en su pecho, su corazón rebozaba de felicidad, siempre quiso tener a su padre y su madre, nunca pensó que de paso les tocaría esos bonitos e influyentes.
—Kosta —habló el chico emocionado, sin embargo, al hombre no le gustó que lo llamara así y puso una expresión ceñuda.
—Para ti no soy Kosta, si no papá —lo reprendió.
—Quizás con el tiempo pueda decírtelo, debo primero a acostumbrarme a la idea —mencionó el chico sonriendo y él accedió, de pro