Capítulo 35. El karma llega
Kostantin, leyó los escritos que le presentó Stavros, sabía que Simón no se quedaría tranquilo, el hombre estaba ciego del poder, por amor al dinero era capaz de hacer todo, no tenía límites, miró el rostro de Natalia preocupado, se acercó, le tomó la mano, la apretó con la suya y se sentó a su lado.
—Es en serio, Natalia, no quiero que te preocupes por esa situación, concéntrate en mantenerte bien —. Ella lo vio con una expresión entre miedo y esperanza y Kosta, sintió su corazón comprimirse e