CAPITULO 11
La noche era el comlice perfecto, los dos estaban en medio de una pista, con la oscuridad de su parte, y con el corazón en la mano, el amor existía en medio de la piel de los dos.
Mariano y Kenia se dieron un beso en la boca tan intenso que por poco pierde la respiración, olvidó lo importante que eran estos besos para ella.
Ella se alejó en ese momento, no quería caer en sus redes otra vez, era ella quien tenía que tener el control de la situación.
— Perdón, no debí solo fue un impu