Ángela se secaba el cabello en la habitación mientras Nikolai se vestía, cubriendo su parte baja con una toalla. Ella se acercó a él, con la toalla envolviendo su cuerpo.
— ¿Crees que James y Mariana han cambiado? — pregunta Ángela, su voz llena de escepticismo.
Nikolai se gira hacia ella, su mirada intensa.
— No, no creo — responde. — Pero los voy a dejar que sigan con su teatro. Veremos hasta dónde llegan.
Ángela asiente, toma una pijama de su armario y se la pone. Luego toma las cremas de ma