Ángela se levanta temprano, decidida a preparar un delicioso desayuno para Nikolai y para ella. Mientras trabaja en la cocina, no puede evitar recordar la noche anterior, la forma en que Nikolai la tocó, las caricias que la hicieron estremecer.
Se apresura a terminar de preparar el desayuno, queriendo sorprenderlo con un gesto romántico. Bate unos huevos en un tazón, su mente vagando hacia los momentos compartidos con Nikolai.
De repente, escucha su voz, ronca y potente.
— Buenos días.
Se sobre