Nikolai permanece inmóvil en el altar, su mirada fija en la puerta por donde Ángela debe entrar pero al pasar los minutos no sucede nada, impacientandolo. Los invitados comenzaban a murmurar, intercambiando miradas de curiosidad y preocupación. La media hora de retraso se hacía cada vez más evidente.
Su primo James se acercó a él y le dio una palmada en la espalda.
— Tranquilo, Nikolai, las mujeres les gusta hacerse esperar. Es su forma de llamar la atención — dijo James.
Nikolai se giró hacia