Mundo de ficçãoIniciar sessãoDana sabía que su única oportunidad de mantener a Felipe alejado de la verdad era seguir distrayéndolo. Tenía que ser astuta, jugar sus cartas con precisión. Mientras Felipe seguía buscando respuestas, ella tenía que asegurarse de que nunca las encontrara. Su madre estaba lista para actuar, pero necesitaba más tiempo.
Esa noche, después de asegurarse de que Felipe estuviera profundamente dormido, Dana se levantó de la cama y salió al balcón. La noche estaba tranquila, y el aire fresco







