Mundo de ficçãoIniciar sessãoEsa noche, mientras Felipe se preparaba para salir, Dana lo observó desde la puerta de su habitación. Estaba vestido con un traje oscuro, su expresión fría y calculadora. Era el mismo hombre que había conocido hace años, pero ahora lo veía con otros ojos. Sabía quién era realmente, sabía lo que hacía, y sabía que no podía confiar en él.
—¿Vas a trabajar? —preguntó Dana, con un tono casual.
Felipe asintió, ajustando el cuello de su camisa.
—Sí. Será una noche larga.







