Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa alegría inundó mi corazón al irrumpir en la sala principal de mi hogar. Allí estaba mi mejor amiga, Amelie, quien era más como una hermana para mí, sentada en una silla con una pierna y un brazo enyesados. La emoción me embargó tanto que, sin poder contener las lágrimas, corrí hacia ella y la envolví en un abrazo cargado de felicidad y alivio, aunque me aparté casi de inmediato, golpeada por una preoc







