Mundo ficciónIniciar sesiónTras la partida de los obreros, la casa se sumergió en un silencio reconfortante. Ilán, desplazándose en su silla de ruedas, se encaminó hacia la habitación, conmigo a su lado. La fatiga pesaba sobre él, pero al llegar, un milagro pareció obrarse. Con esfuerzo, Ilán se levantó y caminó con movimientos torpes pero seguros, como si su cuerpo recordara de repente cómo realizar cada paso.
—Estoy por pensar que






