Mundo ficciónIniciar sesiónLa sorpresa se pintó en mi rostro al ver a la joven que entraba, seguida por un séquito que portaba bolsas y un perchero abarrotado de sus propias prendas. Mi corazón se aceleró ante el gesto inesperado, una muestra más del amor que Ilán sentía por mí. Sin un ápice de duda o vergüenza por la presencia de las otras en la habitación, corrí hacia Ilán y me lancé a sus brazos. Me senté en







