Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa mansión Makis, de repente, parecía haberse tragado todos los sonidos. En un acto de valentía, decidí dejar atrás el refugio de mi habitación y aventurarme hasta la cocina. Allí, me esperaba la nana Marina, que no articuló palabra alguna, simplemente me observó con una mezcla de expectación y cautela, como si presintiera los acontecimientos de esa mañana. Cuando me acomodé en la mesa, Marina me sirvió







