Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl corazón de Leila se encogió al sentir la tensión en el ambiente. La mirada de Geraldine, llena de desconfianza y hostilidad, la hizo sentir como una intrusa.
—Buenas noches a todos. Lo lamento, Geraldine, pero tengo una visita de suma importancia a la que debo atender. Vamos, chicas —dijo Ilán, sin esperar la respuesta de Geraldine, quien se quedó atónita ante la inusual indiferencia con la que la trataban.—¡Il&aa






