~Alex~
—¡Alacrán, no seas cobarde!
Escucho el grito del ruso, estamos detrás de unas puertas, lo veo buscar y justo cuando da la espalda me le tiro encima logrando que suelte el arma, los dos empezamos a forcejear, quedo encima de él y le doy golpes en la cara hasta ver cómo sangra, puedo sentir mis nudillos arder y el dolor aumenta con cada puñetazo que le doy y siento su piel romperse.
—¡Te mataré!
Me dice, esta vez dejándome debajo de él y apretando con fuerza de mi cuello hasta lograr que