Elizabeth Morgan
—¿Qué quieren?.— Les pregunto, temblando de miedo, nada de lo que está pasando es casualidad, el objetivo no es Ariadna, soy yo, o tal vez somos ambas.— Pienso rápido retrocediendo totalmente aterrada.
—¡Aléjense! .— Chillo y no hacen caso.
—¿Nos tiene miedo señora Morgan?.— Se burla el jefe.
—No me haga daño, le daré el doble de lo que están pagándole para que me deje en paz.— Ofrezco con la voz temblorosa, hasta que me topo con una pared.—
—No eres la mujer tan intimidante qu