PDV de Julian
Elise se durmió a las ocho.
Los dos nos quedamos en el umbral de la habitación del bebé los treinta segundos habituales, asegurándonos de que se quedaría dormida. Lo hizo. Siempre lo hacía ahora, con la fiabilidad de alguien que había decidido que dormir valía la pena comprometerse con ello.
Bajamos. Nadia preparó té que normalmente no bebía, lo que significaba que sus manos necesitaban algo que hacer. Me senté en el sofá y esperé. Ella se sentó en el otro extremo. No en el extrem