CAPÍTULO 11
PUNTO DE VISTA DE TANYA
Me quedé en el jardín hasta que las criadas que me habían asignado me llamaron. Una mujer madura, que aparentaba unos cincuenta años, y una chica de mi edad.
—No debería estar afuera, alteza. Podría resfriarse —dijo la joven, y abrí los ojos como platos—. No me llamen así, no soy ninguna alteza —corregí rápidamente, sorprendiéndome a mí misma y a ellas.
—Sí, alteza. Tienes un rubor en las mejillas que dice lo contrario —dijo la chica, haciendo que me sonrojar